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Briggflatts | Basil Bunting

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http://www.eldorsodelascosas.javiersanchezarjona.com/briggflatts-basil-bunting/

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UNA AUTOBIOGRAFÍA, pero no es un registro de los hechos. El primer movimiento no es más crónica que el tercero. La verdad del poema es de otra índole.1

Probablemente resulte insolente escribir sobre un poemario concebido para ser recitado con la voz de Northumberland y siguiendo la estructura de las sonatas de Scarlatti. Pero, ¿qué otro modo tenemos de hacer frente a un poema que, sin embargo, se presenta como «autobiografía»? Una autobiografía eso sí, que no sea «registro de los hechos», como nos lo advierte Basil Bunting en las notas («Afterthoughts»). «Afterthoughts»: con estas notas se piensa Briggflatts desde el final, haciéndose eco de la aseveración («An Autobiography») que nos recibe en el umbral del libro. Con ella se nos invita a entrar a escuchar la textura del sonido del relato de un viaje (Northumberland, Italia, Persia… Northumberland), del poema de un retorno. Porque Briggflatts es precisamente eso: la crónica de una vuelta al inicio, recontando desechos, deshechos.

El útil mellado
no talla la piedra;
mas un deshonrado
e inquieto cantero

al darle forma a los
adornos esquivos
llena su patio de
trozos malogrados.2

 

Briggflatts | Basil Bunting
London: Fulcrum Press, 1966.

 

Briggflatts deja constancia de este despojo de cantería, de estos orígenes frustrados; es estos desechos. Y los sitúa en un paisaje diatópico, el de Northumberland, que es pradera y costa. Pastoral y marina:

Desnúdate, la costa se engalana
con alga espinosa que filtra
ruidosamente la arena y la mar.
Las cuchillas plateadas del oleaje
caen tajantes en el crujiente sablón,
dándole forma a la costa como un cantero
acaricia su piedra y le da forma.3

Briggflatts - Bunting - Bloodaxe
Tarset, Northumberland: Bloodaxe Books, 2009

La estructura del poemario recrea el camino de las olas desde la bajamar a la pleamar, el impulso que toman cuando se alejan de la costa. O la labor del cantero, que talla y se retira para ver el recorrido escodado. Y no es sólo autobiografía («…el silencio queda junto al silencio / y el Entonces se disemina en el Ahora.4»). También es un bestiario (con toros o los cormoranes y perros de los Evangelios de Lindisfarne). O colectánea de parábolas (Eric Bloodaxe, Cutberto, Pasífae…), acopio de fracasos, miscelánea de descartes, de engendros… Briggflatts, es todo eso y un lugar: el título es también el nombre de «un caserío remoto y un templo cuáquero»5, escenario de un amor original, truncado, recordado. Nostalgia:

Pero ansiábamos Macedonia,
los prados pedregosos, los caballos, las hojuelas de cebada,
el incesto y los juegos conocidos,
acabar en nuestro sitio por nuestras propias guerras,
y creímos la cima inexpugnable; pero
él alcanzó una raja en la roca
con cierto escarnio, dudoso pero resuelto,
pasó de la caliza al garbo,
afilada lima, los dedos desollados
y ateridos cual granito por el hielo, en un aire
tan enrarecido que ni un cínife sostiene,
escudriñando asideros mientras duraba el día,
tanteando asideros en la oscuridad
hasta que reflejó el lucero del alba
en el peñasco cristalino
y otra luz que no era del sol
albeando en lo alto
iluminó el plumaje barriendo la nieve
y las extremidades de Israfael,
trompeta en mano, resuelto al oriente,
mejillas hinchadas prestas al soplo,
cuyo suspiro es un cirro: Pero ¡detente!
¿Cuándo llegará la señal
que convoca al hombre a su barro?6

leemos en el tercero de los cinco «movimientos» del poema, que interviene en el poemario, poniendo así en evidencia la trabazón de los otros cuatro: la Historia (Alejandro) interrumpe –remonta– el ciclo de las estaciones que vertebra el libro –sucesión de «lugares comunes»5; y al hacerlo incide en el carácter cíclico (del año y de la vida del hombre), en la vuelta al origen que se inicia una vez escalados los confines del mundo –como Alejandro, que, según la versión del Shahnameh del persa Ferdousí, culmina su viaje escalando las montañas de Gog y Magog–. Este relato de la subida al margen del mundo para ver con sus propios ojos al ángel Israfael –apostado para anunciar el fin del mundo–, actúa de fiel: equilibra formalmente el devenir desintegrador del paso de las estaciones. Y, de esta forma, Briggflatts también deja constancia de la vuelta poética a los orígenes de Bunting después de pasar media vida encadenando destinos exóticos. Porque el poemario es también eso: sucesión de «movimientos». También en sentido musical:

Es hora de examinar cómo Domenico Scarlatti
condensó tanta música en tan pocos compases
sin giros intrincados o cadencias congestionadas,
nunca un alarde o un mira; y las estrellas y los lagos
le hacen eco y el soto tamborilea su cadencia,
las cumbres nevadas se elevan con la luz de la luna
y del crepúsculo y el sol sale en tierra conocida.
Mi amada es joven pero sabia. Roble, manzano,
cenizas se amontonan a su fuego hasta el día.
Los valles despiden el aroma de su hogar,
su plancha está untada de manteca;
el hambre se aquieta en su banco, la lascivia en su cama.
Leve cual hilo de araña su cabello en mi mejilla se dispersa con un soplo,
leves como falena sus dedos en mi muslo.
Hemos comido y amado y el sol ha salido,
solo falta cantar antes de irnos:
Adiós, amada mía.8

 

Briggflatts y otros poemas, trad. Aurelio Major
Barcelona: Lumen, 2004 Traducción y prólogo de Aurelio Major

 

Briggflatts se articula ciertamente de forma análoga a una sonata9: los dos primeros movimientos anticipan su recapitulación, que tendrá lugar en los dos últimos. Y, en tanto que eco de sonata, su forma verdadera –no su sentido– sólo resulta clara con el efecto de la obra completa y ejecutada. «Afterthoughts»: el razonamiento sucede a las cosas que son el poema, viene después de las cosas situadas en su contexto: Wordsworth revisitado10. Como en The Prelude, se sale a un entorno rural. Pero el foco no se pone en lo que se deja atrás en este retiro geórgico, sino que este movimiento, este retorno se convierte –obiter dicta– en origen, aunque muerto, abortado, truncado.

Todo nacimiento es un crimen
y toda sentencia la vida.
¿Limpia de moho y trizas
rodará la bola en línea recta?
No hay esperanza de retorno.
Los sabuesos vacilan y se pierden,
la deshonra aparta la pluma.
El amor muerto ni sangra ni asfixia
solo empuja el codo del que dibuja.
Distinto, ¿qué puede decirle
a ella, distinta o acaso muerta?
El gozo es residual.
La culpa queda igual.11

Briggflatts, poemario completo leído por Basil Bunting
con interludios de la Sonata L 33 para clavicordio
de Domenico Scarlatti (Fuente: Warwick Archive).

La culpa es insalvable; pero es poema. Y lo que lo compone no está llamado a trascenderse: «El sonido de las palabras pronunciadas en voz alta es en sí mismo su sentido, así como el sonido de las notas tocadas en los instrumentos adecuados es el sentido de toda pieza musical»12.

Un cantero ritma su escoda
con el gorjeo de la alondra,
escucha mientras el mármol reposa, tiende la regla
al borde de una letra,
las letras verifican
hasta que la piedra deletrea un nombre
que a nadie nombra,
un hombre derogado.
¡Dolida alondra que se eleva laboriosa!
La solemne escoda habla:
en la tumba y su tiro
él yace. Nosotros, podridos.13

La tensión entre letra escodada y el canto de la alondra, entre el mármol yaciente y el vuelo doliente es lo que proclama la escoda: «La pluma es muy ligera. / Escribe con una puntera.14». Y la coda de este canto acaba haciéndose eco de nuestra íntima relación con el muerto, que es el poema cuya lápida esculpida decimos una vez acabada. Y este recuento es lo difícil:

Es difícil hallar palabras breves,
formas para el tallado y el descarte: rey de York, Bloodaxe,
rey de Orcania, rey de Dublín.
No hagas caso del llanto;
rotula la piedra erigida
sobre el amor apartado, no sea
que una dicha insufrible impida
huir a Stainmore
a trazar
a la alondra, la escoda,
los riachos y los hatos
y el golpe del machado.
(…)
Es más fácil morir que recordar.
Al nombre y a la fecha
en unos meses los arrasan
rajados en blanda pizarra.15

Briggflatts es un poemario hecho a base de ecos. Y, como tal, una invitación al lector a establecer relaciones inevitablemente anacrónicas («El cantero dice: el azar / nos da las rocas»16). Para eso exige un ejercicio de distanciamiento, un ejercicio de oído –de nostalgia de oído («earsick»)– con el que convertirse en eco de la textura del sonido del habla de Northumberland,  guerrera y santa, tierra y mar, guía en nuestra ceguera:

Un canto recio nos remolca,
larga nostalgia del oído.
Ciegos, seguimos
la lluvia oblicua, el toque del rocío,
a campos que no conocimos.17

 

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Otras lecturas sobre Briggflatts y Basil Bunting

  • Basil Bunting”, en la página de The Poetry Foundation
  • Peter Makin, Bunting: The Shaping of his Verse. Oxford: Clarendon Press, 1992
  • Alex Niven, “El camino a Briggflatts” (descargar pdf), New Left Review, Dic. 2014 (Reseña de la biografía de Basil Bunting: Richard Burton, A Strong Song Twos Us: The Life of Basil Bunting. Infinite Ideas, Oxford, 2014)

Notas al pie

  1. AN AUTOBIOGRAPHY, but not a record of fact. The first movement is no more a chronicle than the third. The truth of the poem is of another kind. (Traducción de Aurelio Major. Bunting, Basil, Briggflatts y otros poemas. Barcelona: Lumen, 2004. Salvo indicación en contrario, todas las traducciones de los versos que aquí se citarán, se toman de esta espléndida versión de Major.)
  2. No worn tool / whittles stone; / but a reproached / uneasy mason // shaping evasive / ornament / litters his yard / with flawed fragments.
  3. (…) Go / bare, the shore is adorned / with pungent weed loudly / filtering sand and sea. / Silver blades of surf / fall crisp on rustling grit, / shaping the sore as a mason / fondles and shapes his stone.
  4. silence by silence sits / and Then is diffused in Now.
  5. “Una nota de Basil Bunting sobre Briggflatts”, en Bunting, Basil, Briggflatts y otros poemas.
  6. But we desired Macedonia, / the rocky meadows, horses, barley pancakes, / incest and familiar games, / to end in our place by our own wars, / and deemed the peak unscaleable; but he / reached to a crack in the rock / with some scorn, resolute though in doubt, / traversed limestone to gabbro, / file sharp, skinning his fingers, / and granite numb with ice, in air / to thin to bear up a gnat, / scrutinising holds while day lasted, / groping for holds in the dark / till the morning star reflected / in the glazed crag / and other light not of the sun / dawning from above / lit feathers sweeping snow / and the limbs of Israfael, / trumpet in hand, intent on the east, / cheeks swollen to blow, / whose sigh is cirrus: Yet delay! / When will the signal come / to summon man to his clay?
  7. “Una nota de Basil Bunting sobre Briggflatts”, en Bunting, Basil, Briggflatts y otros poemas.
  8. It is time to consider how Domenico Scarlatti / condensed so much music intoso few bars / with never a crabbed turn or congested cadence, / never a boast or a see-here; and stars and lakes / echo him and the copse drums out his measure, / snow peaks are lifted up in moonlight and twilight / and the sun rises on an acknowledged land. / My love is young but wise. Oak , applewood, / her fire is banked with ashes till day. / The fells reek of her hearth’s scent, / her girdle is greased with lard; / hunger is stayed on her settle, lust in her bed. / Light as spider floss her hair on my cheek which a puff scatters, / light as a moth her fingers on my thigh. / We have eaten and loved and the sun is up, / we have only to sing before parting: / Goodbye, dear love.
  9. In sonata form, the central aesthetic event of the entire movement is a return to the main theme within the second part, timed to arrive simultaneously with the return to the tonic neither a simple restatement of the main theme, nor a simple return to the tonic, has the intense impact of this ‘double return’. This restatement of the main theme in the tonic creates a parallelism between the beginning of the movement and the beginning of the recapitulation… each movement grows bar by bar and phrase by phrase, and its true form becomes clear only on close analysis in terms of its effect in actual performance. (“Sonata form” en: The New Grove Dictionary of Music and Musicians, vol. 17, Stanley Sadie, ed. London: Macmillan Publishers Limited, 1980.)
  10. Indeed, the Wordsworth parallel is especially apt, because it appears that in departing from the modernist ‘no ideas but in things’ credo at the time of Briggflatts, Bunting discovered an antithetical form of rootedness that derived inspiration from a surrounding lyrical trad- ition rather than from literalistic renderings of atomised objects; in other words, in a transfer of control from himself to the people around him. (Alex Niven, “The Formal Genesis of Basil Bunting’s Briggflatts”, The Cambridge Quarterly, vol. 42, nº 3, sept. 2013, p. 214.)
  11. Every birth a crime, / every sentence life. / Wiped of mould and mites / would the ball run true? No hope of going back. / Hounds falter and stray, / shame deflects the pen. / Love murdered neither bleeds nor stifles / but jogs the draftsman’s elbow. / What can be, changed, tell / her, changed, perhaps dead? / Delight dwindles. Blame / stays the same.
  12. “Una nota de Basil Bunting sobre Briggflatts”, ed.cit.
  13. A mason times his mallet / to a lark’s twitter, / listening while the marble rests, / lays his rule / at a letter’s edge, / fingertips checking, / till the stone spells a name / naming none, / a man abolished. / Painful lark, labouring to rise! / The solemn mallet says: / In the grave’s slot / he lies. We rot.
  14. Pens are too light. Take a chisel to write.
  15. Brief words are hard to find, / shapes to carve and discard: / Bloodaxe, king of York, / king of Dublin, king of Orkney. / Take no notice of tears; / letter the stone to stand / over love laid aside lest / insufferable happiness impede / flight to Stainmore, / to trace / lark, mallet, / becks, flocks / ans axe knocks. (…) It is easier to die than to remember. / Name and date / split in soft slate / a few months obliterate.
  16. The mason says: Rocks / happen by chance.
  17. A strong song tows / us, long earsick. / Blind, we follow / rain slant, spray flick / to fields we do not know.

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